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FRACTURAS DEL ESCAFOIDES CARPIANO

martes, 21 de enero de 2014 | comentarios

GENERALIDADES
Después de la fractura de Colles, es la lesión traumática del carpo más conocida; sin embargo, con frecuencia no es diagnosticada oportunamente y el especialista debe enfrentarse por ello con algunas de sus secuelas, la mayoría muy invalidantes y que obligan a tratamientos muy complejos, de alto riesgo, y de muy larga evolución, como son el retardo en la consolidación, la pseudoartrosis, necrosis avascular del escafoides y la secuela inevitable, aunque tardía, de la artrosis radio-carpiana.
ANATOMiA
El escafoides carpiano forma parte de la primera fila del carpo; se articula con el radio, semilunar, trapecio y trapezoide, constituyéndose así en clave en las articulaciones radio-carpiana, carpo-metacarpiana para el pulgar e intrínsecas del carpo. En los movimientos de abducción, rotación y oposición del pulgar, el primer metacarpiano transmite su movimiento al trapecio que se desliza sobre el escafoides.
Como casi todos los huesos del carpo, presenta una irrigación deficiente; casi las 4/5 partes de la superficie del escafoides está cubierta por cartílago articular, de modo que la vascularización penetra en el hueso a través de dos pequeñas áreas libres, una dorsal y otra palmar; en los 2/3 de los casos los vasos arteriales discurren por dentro del hueso, de un extremo al otro, dejando al polo proximal con régimen vascular precario, constituyéndose en vasos terminales. Este sistema vascular del escafoides ayuda a explicar su conducta biológica frente a la fractura: consolidación lenta, gran tendencia a la pseudoartrosis y a la necrosis avascular, sobre todo del polo proximal
MECANISMOS DE PRODUCCION
Caída contra el suelo, apoyando la mano en flexión dorsal forzada; a veces suele bastar un movimiento violento que lleva la mano en dorsi-flexión violenta para provocar la fractura, sin necesidad de caída contra el suelo. No es raro observar que el antecedente traumático tenga una magnitud muy discreta; ello es la causa que hace que el enfermo y aun el médico ni siquiera sospechen la existencia de la fractura, rotulando el cuadro como un simple esguince de la muñeca.
CUADRO CLINICO
Casi siempre se trata de un adulto joven, que relata una caída apoyando la mano contra el plano del suelo; prácticamente es el mismo mecanismo que en el anciano lleva a la fractura de Colles. No es raro que la mano apoye en flexión palmar forzada o haya sido violentada en un fuerte movimiento de dorsi-flexión sin antecedente de una caída. Los síntomas y signos son muy claros:
- Dolor espontáneo en la mitad radial de la muñeca; se provoca dolor más intenso a la presión a nivel del fondo de la tabaquera anatómica.
- Discreta limitación funcional a los movimientos de flexo-extensión de la muñeca.
- Dolor discreto y pérdida de la capacidad de prehensión del pulgar contra el índice.Dolor discreto a la presión axial del pulgar extendido, contra el carpo. Todos los signos descritos pueden ser engañosamente discretos, poco relevantes y pueden pasar fácilmente inadvertidos, tanto para el enfermo como para el médico.
Conclusión
Todo enfermo que acuse cualquiera de los antecedentes traumáticos señalados y que presente, aunque sea en forma vaga y discreta tan sólo algunos de los síntomas descritos, debe ser objeto de un cuidadoso examen clínico y en él debe plantearse de inmediato la posibilidad diagnóstica de una fractura de escafoides; el examen radiológico correcto es imperativo y la sospecha diagnóstica se debe mantener hasta que, fehacientemente, la radiografía demuestre lo contrario.
ESTUDIO RADIOGRAFICO
Un diagnóstico correcto y confiable debe cumplir con ciertas condiciones:
1. Técnicamente perfectas (Figura 1). Deben ser rechazadas radiografías mal reveladas, manchadas, que no incluyan la articulación de la muñeca, todo el carpo y el metacarpo; deben estar bien centradas.

Figura 1 Radiografía AP del carpo. Muestra un evidente rasgo de fractura del cuerpo del escafoides. Con frecuencia este rasgo es extraordinariamente fino; suele no observarse en esta proyección y son necesarias nuevas proyecciones.

2. Deben ser tomadas por lo menos en 3 proyecciones: 
a. Proyección dorso palmar: el escafoides se proyecta en un ángulo agudo sobre la placa, de modo que el rasgo de fractura, generalmente muy fino, reducido a una fisura, puede pasar fácilmente inadvertido. 
b. Proyección lateral: el escafoides se proyecta siempre en posición oblicua y aparece oculto por la sobre-proyección de los otros huesos del carpo. 
La fractura puede pasar fácilmente inadvertida, incluso en casos en que el rasgo sea evidente en otras posiciones. 
c. Proyección oblicua: la mano formando un ángulo de 45º con respecto a la placa, en dorsi-flexión con el pulgar en oposición respecto al índice. En esta especial proyección, el escafoides se ubica en un plano que es paralelo a la placa y se desproyecta con respecto a los demás huesos del carpo. 
Interpretación radiográfica 
La imagen debe ser cuidadosamente estudiada: con luz fuerte y frecuentemente es necesario el uso de una lupa.
RASGOS DE FRACTURA
Es importante considerar por lo menos tres situaciones anatomopatológicas en la fractura del escafoides; cada una de ellas presenta pronóstico y tratamiento diferentes.
1. Fractura aislada del escafoides: el rasgo de fractura puede comprometer:
a. El 1/3 medio del cuerpo del hueso.
b. El rasgo de fractura compromete al 1/3 distal.
c. La fractura compromete un sector marginal del tubérculo escafoídeo.
d. La fractura compromete el 1/3 proximal del escafoides.
Considerando sólo este aspecto particular, el pronóstico va mejorando en la medida que el rasgo de fractura tiene una posición más distal; así, es de pronóstico más grave la fractura que compromete el 1/3 proximal, y de mejor pronóstico en cambio, son aquéllas que comprometen el 1/3 distal. En la medida que el rasgo de fractura sea más distal, el compromiso vascular del hueso va siendo progresivamente menor. El mayor número de pseudoartrosis o necrosis aséptica, se observa en fracturas que comprometen el 1/3 proximal o el 1/3 medio.
2. Fractura desplazada: ya sea con separación, angulación o rotación de los fragmentos. El tratamiento correcto obliga a obtener una reducción perfecta, sea por método ortopédico o quirúrgico. Es en este grupo donde se observa con mayor frecuencia el retardo de consolidación, la pseudoartrosis y la necrosis avascular.
3. Fractura asociada con luxaciones de los otros huesos del carpo: donde el tratamiento de la fractura del escafoides se constituye en una etapa dentro del complejo manejo de la lesión carpiana.
PRONOSTICO
En el mejor de los casos, la fractura del escafoides debe ser considerada como de grave pronóstico, aun cuando en el 90% de los casos llega a consolidar en forma completa.
- Es imposible predecir el plazo de consolidación. El enfermo debe ser informado de inmediato de este hecho, estimándose que en las condiciones más favorables la inmovilización no será inferior a 2 meses. Si existen condiciones adversas (fracturas desplazadas, que comprometen el 1/3 proximal, etc.), debe ser advertido que el plazo puede ser aún mucho más largo. Informe de esta situación en forma muy clara y aún mejor, por escrito.
- Es imposible predecir si la fractura va a consolidar o no. Ello es evidente en fracturas desplazadas, con separación de fragmentos o ubicadas en el 1/3 proximal.
- La inmovilización deberá ser mantenida en forma ininterrumpida, hasta que haya signos clínicos de consolidación.
- Dependiendo de la edad y del plazo de inmovilización, debe ser considerada la existencia de secuelas: atrofia ósea de huesos del carpo, rigidez articular de muñeca y pulgar, etc.
Factores que agravan aún más el pronóstico
- Fracturas del 1/3 proximal.
- Fracturas con fragmentos desplazados.
- En personas de edad avanzada.
- Fracturas diagnosticadas en forma tardía.
- Fracturas que requieren tratamiento quirúrgico
TRATAMIENTO
Fracturas aisladas sin separación de fragmentos
En un elevado porcentaje de casos (90-95%), las fracturas de escafoides están dentro de este grupo, y prácticamente todas ellas, si son tratadas en forma correcta, consolidan en un plazo de 2 a 3 meses de inmovilización.
a. Si la primera consulta es inmediata al accidente, pudiera ocurrir que hubiese edema de muñeca y pulgar. Coloque una férula o yeso abierto, antebraquio palmar, con pulgar incluido. Retire esta inmovilización a los 4 a 7 días, cuando el edema haya cedido.
b. Coloque yeso definitivo, antebraquio palmar, con pulgar incluido en el yeso hasta la base de la uña, y en posición de oposición al índice.
c. Yeso muy bien modelado, con cuidadosa protección de relieves óseos: apófisis estiloides del radio, cúbito y pliegue entre pulgar e índice.
d. En la palma de la mano, el borde distal del yeso debe llegar hasta el pliegue palmar distal. Compruebe que el movimiento de los dedos, y especialmente de las articulaciones metacarpo-falángicas, sea amplio y fácil.
e. Control del enfermo por lo menos cada 10 días: Estado del yeso.
- Cambiar yesos sueltos, deteriorados.
- Vigilar y controlar ejercicios de los dedos.
- Psicológicamente mejorar el ánimo del paciente.
Tiempo de inmovilización: no menos de 60 días. Transcurrido este tiempo, procede retirar el yeso y efectuar un control radiográfico.
Si el paciente muestra buena capacidad de movimiento de muñeca y pulgar, oposición entre pulgar e índice potente y sin dolor, el yeso puede ser retirado, sobre todo si hay una tranquilizadora evolución del rasgo de fractura. Se protege la muñeca de los ejercicios violentos, deportivos, etc., y deberá seguir el control clínico cada 10 días, control radiográfico a los 15 ó 20 días. Debe reinstalarse un nuevo yeso si concurren las siguientes circunstancias:
a. Evidente falta de progreso radiológico en la consolidación: amplia brecha entre las superficies óseas, quiste en la zona de fractura, esclerosis de los bordes, sospecha de necrosis del fragmento proximal, son signos inquietantes.
b. Dolor persistente en la muñeca, limitación de los movimientos de oposición del pulgar, por dolor, sobre todo si son progresivos en los controles posteriores.
Se reinstala un nuevo yeso por 1 a 2 meses más. Los controles clínicos deben ser mantenidos. Se retira el yeso definitivamente a los 3 ó 4 meses. Si la sintomatología clínica es tranquilizadora, los movimientos son normales, la oposición del pulgar es indolora, se deja sin yeso y se continúa el control clínico; nueva radiografía dentro de los próximos 30 días. Si persistieran signos clínicos adversos, debe contemplarse la posibilidad de una intervención sobre el escafoides; probablemente se está gestando una pseudoartrosis y el cuadro radiológico confirmará tal suposición. Sin embargo, es factible seguir adoptando una conducta conservadora, y reanudar por uno o dos meses más la inmovilización, sobre todo si no el pliegue palmar distal. Compruebe que el movimiento de los dedos, y especialmente de las articulaciones metacarpo-falángicas, sea amplio y fácil.
c. Control del enfermo por lo menos cada 10 días: Estado del yeso.
- Cambiar yesos sueltos, deteriorados.
- Vigilar y controlar ejercicios de los dedos.
- Psicológicamente mejorar el ánimo del paciente.
Tiempo de inmovilización: no menos de 60 días. Transcurrido este tiempo, procede retirar el yeso y efectuar un control radiográfico. Si el paciente muestra buena capacidad de movimiento de muñeca y pulgar, oposición entre pulgar e índice potente y sin dolor, el yeso puede ser retirado, sobre todo si hay una tranquilizadora evolución del rasgo de fractura. Se protege la muñeca de los ejercicios violentos, deportivos, etc., y deberá seguir el control clínico cada 10 días, control radiográfico a los 15 ó 20 días.
Debe reinstalarse un nuevo yeso si concurren las siguientes circunstancias:
a. Evidente falta de progreso radiológico en la consolidación: amplia brecha entre las superficies óseas, quiste en la zona de fractura, esclerosis de los bordes, sospecha de necrosis del fragmento proximal, son signos inquietantes.
b. Dolor persistente en la muñeca, limitación de los movimientos de oposición del pulgar, por dolor, sobre todo si son progresivos en los controles posteriores.
Se reinstala un nuevo yeso por 1 a 2 meses más. Los controles clínicos deben ser mantenidos. Se retira el yeso definitivamente a los 3 ó 4 meses. Si la sintomatología clínica es tranquilizadora, los movimientos son normales, la oposición del pulgar es indolora, se deja sin yeso y se continúa el control clínico; nueva radiografía dentro de los próximos 30 días.
Si persistieran signos clínicos adversos, debe contemplarse la posibilidad de una intervención sobre el escafoides; probablemente se está gestando una pseudoartrosis y el cuadro radiológico confirmará tal suposición. Sin embargo, es factible seguir adoptando una conducta conservadora, y reanudar por uno o dos meses más la inmovilización, sobre todo si no hay signos evidentes de pseudoartrosis o necrosis ósea. No es infrecuente que la consolidación se retarde y se constituya al cabo de 4, 6 ó más meses de inmovilización ininterrumpida. La experiencia demuestra que se debe ser extremadamente cauteloso antes de tomar una decisión quirúrgica.
Fracturas con fragmentos desplazados
Constituyen un porcentaje bajo del total de las fracturas del escafoides (5% a 8%). En general, se siguen las mismas etapas terapéuticas señaladas, considerando que los plazos sucesivos son aún más dilatados. El tratamiento se inicia con la reducción manual del desplazamiento; generalmente la inmovilización con mano en discreta radialización logra reducir y contener los fragmentos óseos. Si ello no se consigue, y la posición anormal de los fragmentos es considerada como intolerable (separación extrema, rotación, etc.), debe contemplarse de inmediato la reducción quirúrgica. El enfermo debe ser advertido que la evolución de la fractura obligará a una inmovilización y que está dentro de lo posible la generación de una pseudoartrosis o de una necrosis ósea.
Fractura de escafoides asociada con luxación de otros huesos del carpo
La conducta terapéutica se realiza primordialmente sobre la lesión carpiana; conjuntamente con ella se resuelve la fractura del escafoides siguiendo para ella las modalidades señaladas anteriormente. Debe considerarse que la lesión del carpo constituye un grave riesgo en la correcta evolución de la fractura del escafoides y debe atenderse la posibilidad casi cierta de un retardo de la consolidación, de una pseudoartrosis o de una necrosis aséptica del fragmento del escafoides.
Consideración de dos circunstancias especiales
1. Fractura de rasgo inaparente: no es excepcional el que una fractura de escafoides posea un rasgo de fractura tan fino y de ubicación oblicua en alguno de los planos, que ni aun la radiografía técnicamente perfecta logre pesquisarla.
El antecedente traumático es claro y evidente, hay dolor en la zona radial del carpo, la oposición fuerte del pulgar es dolorosa, de modo que se justifica la sospecha de fractura, pero el estudio mantenga la reducción y la contención de ambos fragmentos. Se mantiene una rigurosa inmovilización con yeso antebraquio palmar con pulgar incluido, hasta que haya manifestaciones clínicas y radiológicas indiscutibles de consolidación; este plazo es largo, y puede extenderse a 3, 4, 5 ó más meses.
Artroplastia con sustitución protésica de escafoides (Swanson): de indicación excepcional, debe ser planteada cuando se presenta una fragmentación total del escafoides, necrosis avascular de un gran fragmento, fracaso de la osteosíntesis en una pseudo artrosis constituida y todo ello, en un enfermo adulto joven, con sintomatología y limitación funcional evidentes. Debe considerarse con cuidado la realización de esta sustitución, ya que los resultados son altamente inciertos y el fracaso por aflojamiento de la prótesis es muy frecuente. En nuestro medio la experiencia ha sido sistemáticamente mala; quizás frente a situaciones clínicas como las señaladas, debierapreferirse la artrodesis de la muñeca.


EXPLORACIONES DE LA HERIDA Y PRECAUCIONES EN EL MANEJO DE PACIENTES CON TRAUMATISMOS / Gideon P. Naudé, MB Ch. B

domingo, 6 de enero de 2013 | comentarios

EXPLORACIÓN DE LA HERIDA 

1. ¿Cuál es el propósito de la exploración de la herida? 
La exploración de las heridas hace posible diferenciar las lesiones superficiales, que solo requieren limpieza quirúrgica y sutura en la sala de urgencias o consultorio, de los traumatismos penetrantes que afectan las estructuras vitales internas que requieren reparación más amplia en el quirófano. Se evalúan viabilidad de nervios, músculos y vasos sanguíneos; además, se extraen los cuerpos extraños. 
2. ¿Cuándo se lleva a cabo la exploración de la herida? 
Se realiza en caso de heridas penetrantes. 
3. ¿Todas las heridas penetrantes deben explorarse? 
No. Cuando el paciente requiere un procedimiento como laparotomía, toracotomía o exploración de lesión cervical con base en datos clínicos o estudios de imágenes, la herida no se explora en el servicio de urgencias, se debe tratar como parte de la cirugía del paciente en el quirófano. 
4. ¿Qué precauciones se toman durante la exploración? 
Las lesiones cercanas a grandes vasos no se deben explorar en el consultorio porque puede haber hemorragia de una de las grandes arterias o venas; es mejor tratar el problema en el quirófano. 
5. ¿Cómo se lleva a cabo la exploración de la herida? 
Debe haber fuente de luz adecuada y asistencia para lograr la exposición optima; hay que preparar primero el área con un desinfectante y cubrirla en condiciones esteriles. Se utiliza anestesia local y la herida se explora para determinar su profundidad y trayectoria. Si hay terminación ciega, sin lesión de las estructuras profundas subyacentes, solo se procede a la reparación. Si es penetrante, se usan otras modalidades diagnósticas, incluso cirugía exploratoria. 
6. ¿Es valiosa la exploración en caso de lesiones punzocortantes en la espalda? 
Sí. Cuando la trayectoria de la herida es una terminación ciega, solo se necesita anestesia local. En caso de que no se pueda observar el extremo de la lesión debido al grosor de lo músculos, se requerirán otras técnicas diagnósticas. 
7. ¿Es valioso el sondeo a ciegas en la herida? 
No. Desorienta cuando la trayectoria de la laceración no es recta, por lo que puede dar una falsa impresión de terminación ciega. Al aplicar la sonda cerca de los vasos sanguíneos lesionados se podría causar una hemorragia difícil de controlar en el consultorio o en el servicio de emergencias. 

PRECAUCIONES EN EL MANEJO DE PACIENTE TRAUMATIZADOS 

8. ¿Cómo sabemos que pacientes traumatizados están infectados con enfermedades como tuberculosis, hepatitis o síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)? 
No es posible saberlo. A diferencia de los pacientes con cirugía electiva, que son preparados cuidadosamente antes de la operación, los sujetos traumatizados llegan con lesiones que requieren ATENCION INMEDIATA. En estas situaciones de urgencia no hay tiempo para aplicar pruebas antes del contacto físico y la cirugía; por lo tanto, se debe tratar a todos los pacientes como si estuvieran infectados. 
9. ¿Qué precauciones debe tomar el personal médico de urgencia para tratar a estos pacientes? 
- Protección contra los líquidos corporales (p.ej…sangre y saliva), que debe mantenerse durante el examen y la intubación. 
- Uso de mascara protectora y guantes 
- Protección de los ojos con gafas especiales o visor 
- Mascara facial para mantener el rostro, la boca y la nariz de las salpicaduras  de sangre 
- Uso de agujas de seguridad con vainas protectoras para evitar pinchazos. 
- Cuando el medico deba manejar un instrumento cortante, como el escalpelo, se puede colocar un recipiente (p.ej…una bandeja) que se acerca al cirujano para que el tome el instrumento en el momento en que lo necesite; cuando deje de usarlo, se acercara de nuevo al receptáculo para que lo deje ahí y la enfermera del quirófano lo retire. Eso evita lesiones, tanto al cirujano como al personal asistente. 
10. ¿Se cuenta con vacunas para reducir el peligro de infección en el personal de alto riego? 
Se dispone de la vacuna contra la hepatitis B. Sin embargo, hasta el momento no hay ninguna para otros tipos de hepatitis ni contra el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV); se tendrá que esperar el desarrollo de medidas efectivas. 
11. ¿Qué se hace despues de la exposición a líquidos corporales? 
Cuando hay salpicadura a ojos, boca y nariz se requiere lavado inmediato del área, con abundante agua. Las salpicaduras de las zonas con lesión cutánea, como ulceras, necesitan asepsia y que se les aplique un desinfectante. Se debe proceder igual con rasguños o cortadas con cuchillas o agujas contaminadas. Los pinchazos con agujas deben limpiarse lo mejor posible. Al trabajador de la salud y al paciente se les hacen pruebas de VIH y hepatitis. Si son positivas para hepatitis B, al primero habrá que aplicarle gammaglobulina y, más tarde, vacunarlo si no tiene anticuerpos adecuados contra el virus. Si el paciente es VIH positivo, esto se debe sentar en el expediente y al trabajador de la salud se le tendrán que hacer exámenes repetidos a las seis semanas, tres meses, seis meses y un año. Se puede administrar AZT, aunque no hay prueba definitiva de la eficacia de esta forma de profilaxis. YA se producen nuevos fármacos que parecen promisorios. Hay que advertir al personal médico que es preciso tomar precauciones de seguridad (incluso para relaciones sexuales) hasta que se confirme si adquirió la infección. 
En el caso de tuberculosis, despues del contacto se administra derivado proteínico purificado (purified protein derivative, PPD). Si resulta positivo, es conveniente realizar más investigaciones e instituir el tratamiento si es necesario. 

Síndrome de embolia grasa

jueves, 13 de diciembre de 2012 | comentarios

Habitualmente se asocia a fracturas cerradas de los huesos largos de miembros inferiores y a fracturas inestables de pelvis en pacientes jóvenes, aunque se ha descrito asociado a situaciones tan diversas como enclavado intramedular, artroplastia y una gran variedad de enfermedades (hemoglobinopatías, colagenosis, diabetes mellitus, quemaduras, etc.). LA fractura más frecuentemente asociada a síndrome de embolia grasa es la fractura de la diáfisis femoral. El riesgo de síndrome de embolia grasa es mayor en pacientes con múltiples fracturas diafisarias, especialmente de extremidades inferiores.

Clínica 

Se caracteriza por la aparición, en muchas ocasiones tras un “intervalo lucido” de horas o días, de forma brusca, de: 1) insuficiencia respiratoria a raíz de un SDRA, 2) sintomatología neurológica cambiante (con predominio de la afectación del nivel de conciencia) y 3) petequias en tórax, axila, raíz del cuello y conjuntiva. El parámetro analítico de mayor valor es la presencia de hipoxemia (generalmente PO2 <60 mm Hg), habitualmente acompañada de anemia y trombocitopenia. La radiografía de tórax presenta característicamente una “imagen en tormenta de nieve” progresiva (figura). Es usual que el cuadro clínico se instaure tras el traslado por carretera del paciente con sus fracturas sin estabilizar quirúrgicamente.


Tratamiento 

Recuerda que lo principal en la profilaxis del síndrome de embolia grasa es la correcta y precoz fijación de la fractura. 

Las medidas terapéuticas actualmente aceptadas son las siguientes: 1) oxigenoterapia, con o sin ventilación mecánica adicional, 2) corticoides en dosis altas (30mg/Kg de metilprednisolona en dosis separadas entre sí 4 horas) y 3) estabilización precoz de la o las fracturas asociadas.

 Manual CTO de Medicina y Cirugía / Traumatología y Cirugía Ortopédica
 
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