Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

Figuras Médicas Venezolanas

lunes, 26 de agosto de 2013 | comentarios

Dr Lorenzo Campins y Ballester



Fundador de los Estudios Médicos en Venezuela

Don Lorenzo Campins y Ballester nació en Mallorca en 1732. Llegó a Caracas en 1762 y al año siguiente solicitó desempeñar la Cátedra de Medicina si se le incorporaban los grados de Doctor en Medicina y de Maestro en Arte. Comenzó a dictarla gratuitamente el 10 de octubre de 1763 con cuatro alumnos. Sus primeros discípulos graduados fueron José Francisca Molina y Rafael Córdoba Verde. También correspóndele al ilustre mallorquín el mérito de haber fundado en Venezuela el Protomedicato, creado en 1777 y del cual fue titular interino nombrado por Carlos III.

Campins y Ballester desempeñó durante 20 años la Cátedra de Prima de Medicina. Murió en Caracas en 1785.

Dr José María Vargas




Reformador de los Estudios Médicos en Venezuela

José María Vargas nació en La Guaira el 10 de marzo de 1786. Se doctoró en Medicina en 1807, en la Universidad de Caracas. Ejerce en Cumaná y aquí fomenta el espíritu revolucionario de la juventud y participa en el movimiento del 19 de Abril. En La Guaira hizo prodigios para atender a los damnificados del terremoto de 1811. Fue el primer Médico Rector de la Universidad en 1827. Reformó completamente el plan de estudios creando trece nuevas Cátedras e inaugura las Clínicas en los Hospitales. Fue Presidente de la República en 1835. Trajo los restos del Libertador a Caracas. Murió en Nueva York en 1853.


Dr Luis Razetti


Autor de la Obra Monumental "Moral Médica"

Luis Razetti nació en Caracas el 10 de septiembre de 1862. Se doctoró en Medicina en la Universidad Central en 1884. Se inició en el profesorado como Catedrático de Patología Externa y Obstetricia y estableció entre nosotros la Cirugía Práctica. La enseñanza, la divulgación científica y la actividad académica, ocuparon lo mejor de su vida. Libró brillantes campañas contra el alcoholismo, la tuberculosis y el mal venéreo. Fundador y Secretario Perpetuo de la Academia Nacional de Medicina. Fue un auténtico humanista. Es autor de la "Moral Médica" y "La Doctrina de la Descendencia", Murió en Caracas en 1932.

Dr José Gregorio Hernández


Sabio Investigador y Apóstol de la Medicina

José Gregorio Hernández nació en Isnotú el 26 de Noviembre de 1864. Se doctoró en Medicina en la Universidad Central en 1888. En 1891 fue nombrado Catedrático de Histología Normal y Patoló­gica, Fisiología Experimental y Bacteriología, materias que había estudiado en el Exterior. Modernizó la enseñanza Médica, difundió la teoría celular de Virchow y realizó las primeras vivisecciones. Fue Profesor del sabio Rafael Rangel. Clínico extraordinario, fue Médico de los pobres y el más querido del pueblo de Caracas. Maestro en el arte de devolver la salud del cuerpo, no lo fue menos en el de procurar la del alma. Murió en Caracas en 1919.


Recopilación Biográfica del Dr Ceferino Alegría editado por Pulmobronk / 1960

Mal Gálico (Sífilis)

domingo, 16 de septiembre de 2012 | comentarios

Entre los ejemplos mejor conocidos de en­fermedades que han cambiado su historia natural a lo largo del tiempo están la sífilis, la lepra y la tuberculosis. En el caso de la sífilis, las modificaciones han sido dramáticas y han afectado tanto su historia natural co­mo su morbilidad, ya que lo que aparente­mente se inició como una epidemia univer­sal de un padecimiento agudo y muy grave se ha ido transformando, en el curso de cua­tro siglos, en una enfermedad de mucha me­nor frecuencia, crónica y de menor gravedad, sobre todo cuando se compara con la inicial. La lepra ha ido disminuyendo su frecuencia, sobre todo en Europa, donde al principio de la Era Cristiana y durante casi toda la Edad Media representó el papel de enfermedad-castigo por excelencia. La tuberculosis a so­ló a la humanidad durante siglos y aún no ha dejado de hacerlo, pero su morbilidad empezó a disminuir a fines del siglo XVIII en algunos países europeos como Inglaterra, Alemania y Francia, y un poco después en Italia, Austria y los países nórdicos. Esta dis­minución progresiva en la frecuencia de la tuberculosis no ha ocurrido en los países del tercer mundo, donde la enfermedad es toda­vía una de las principales causas de muerte; entre nuestros pobres y desnutridos quedan todavía muchas Damas de las Camelias y algún Hans Castorps.

Otras dos enfermedades que también han modificado su frecuencia, pero no en una escala de tiempo medida en miles o cientos de años, sino en lo que va de este siglo o hasta menos, son dos tipos de cáncer de muy elevada letalidad: el cáncer del pulmón, que a partir de la primera guerra mundial ha ido adquiriendo progresivamente el carácter de una epidemia mundial, que afecta tanto a hombres como a mujeres, y el cáncer del estómago, cuya frecuencia ha ido disminuyendo en ciertos países del hemisferio occidental. La bien conocida controversia sobre el origen de la sífilis aún no ha sido resuelta: un grupo de investigadores piensa que la sífilis es de origen americano y que fueron los marinos españoles de Cristóbal Colón los que la llevaron a Europa, cuando regresaron a España en 1493; otro grupo de investigadores afirma que la sífilis ya estaba presente en Europa desde mucho antes de que Colón hiciera sus famosos viajes. Los argumentos principales de los dos bandos son los siguientes:

Teoría americana
No hay descripciones de ninguna enfermedad que pueda confundirse con la sífilis en la literatura médica anterior a 1494. La gravedad del padecimiento y la rapidez con que se generalizó en toda Europa (en menos de dos años ya había llegado a Rusia) sugiere que la población afectada no había tenido contacto previo con la enfermedad.
Estudios paleopatológicos en esqueletos americanos precolombinos han revelado la existencia de numerosos casos de lesiones muy sugestivas de sífilis, mientras que esqueletos europeos precolombinos (que se remontan hasta los tiempos de las dinastías faraó­nicas en Egipto) no han producido ninguna lesión con­vincente y muy escasas sospechosas.

Teoría europea
Existen numerosas descripciones de lo que puede interpretarse como sífilis en antiguos textos romanos y griegos, pero agrupadas bajo el término genérico de "lepra". En los siglos XIII y XIV hay varias referencias a lo que se llama "lepra venérea" y poco tiempo después se habla de "lepra congénita". Como la lepra no se contagia sexualmente ni se transmite en forma con­génita, probablemente se trata de sífilis.
Desde hace milenios los árabes han usado fomen­tos e inhalaciones de mercurio para el tratamiento de la "lepra"; los cruzados de los siglos XII y XIII regre­saron de la Tierra Santa trayendo "ungüento sarrace­no" con mercurio para tratar a sus "leprosos". El mer­curio no tiene ningún efecto contra la lepra real pero se ha usado en el manejo de la sífilis.La "epidemia" de sífilis iniciada en 1493 debe haber incluido otras enfermedades, ya que entre los síntomas se describen fiebre, sudoración, diarrea, ictericia y progresión rápida al coma y a la muerte, lo que no es característico de sífilis sino de otras enfermedades infecciosas epidémicas como cólera, tifo, tifoidea, hepatitis, etcétera.

Tradicionalmente se señala que la sífilis estalló durante el "sitio" de Nápoles en el ejército de Carlos VIII, rey de Francia. Este joven monarca (tenía entonces 25 años de edad) soñaba con sentarse en el trono de los antiguos emperadores bizantinos, para lo que planeó invadir Italia, conquistar el reino de Nápoles, de ahí pasar a Turquía, arrebatarle Constantinopla a los turcos y coro­narse Emperador del Oriente. Durante un año estuvo juntando un ejército de mercenarios de toda Europa: franceses, alemanes, húngaros, polacos, portugueses y hasta españoles, algunos (se dice) recién regresados del Nuevo Mundo. Este ejército de 30 000 hombres entró en Italia y marchó sin oposición hasta Nápoles. El famoso anatomista Falopio, cuyo padre estaba en Nápoles du­rante el episodio, escribió que los defenso­res: ". . . finalmente expulsaron con violencia de la ciudad a todas las mujeres y a las prostitutas, especialmente a las más bellas y que sabían se encontraban sufriendo la enfermedad, con el pretexto de que se les había terminado la comida. Y los franceses, llenos de compasión y cautivados por su belle­za, les dieron alojamiento. .."

Como el rey de Nápoles había huido de la ciudad antes de que llegara el ejército fran­cés, la ciudad cayó pronto y Carlos VIII fue coronado rey de Nápoles, Sicilia y Jerusalén con toda pompa y circunstancia. Pero su gusto y el de su ejército duró muy poco, pues alarmados por la conquista de Nápoles el pa­pa, el rey de España, el emperador de Alemania y el dogo de Venecia habían formado una liga y amenazaban con ir a expulsar a los "franceses" de Italia. Carlos VIII se pu­so al frente de su ejército y se retiró a toda prisa, perdiendo en el camino a la mayoría de sus mercenarios, que se desbandaron por toda Europa, diseminando el entonces llama­do "mal napolitano", según los franceses, y "mal francés", según el resto de los euro­peos.

No fue sino en 1530 cuando Fracastoro publicó su celebrado poema sobre Sí­filis, el pastor sacrílego, que la enfermedad adquirió su nombre actual. Existen varias descripciones contemporáneas del padecimiento, cuya forma de contagio pronto se hizo aparente: además del chancro de inocu­lación, el paciente tenía fiebre, malestar ge­neral, erupciones cutáneas más aparentes en el tórax y en la cara, y en pocas semanas le aparecían úlceras nodulares en distintas partes del cuerpo que no cicatrizaban con ningún tratamiento. Un síntoma muy cons­tante eran los dolores óseos, intensos y constantes, que empeoraban de noche e im­pedían dormir a los enfermos. En 1496, la ciudad de Núremberg imprimió una serie de advertencias y consejos sobre la enfermedad, escritos en verso por Theodorus Ulsenius, el médico de esa ciudad; este documento tiene la primera ilustración conocida de las lesio­nes ulcerosas de la piel en la sífilis de esa época, hecha nada menos que por Alberto Durero.

La desbandada del ejército de Carlos VIII no fue el único factor responsable de la epi­demia europea de sífilis de fines del siglo XV. En 1490 Inocencio VIII y otra vez en 1505 Julio II abolieron todos los asilos para leprosos de la Orden de San Lázaro, con lo que muchos pacientes que no tenían lepra si­no sífilis se repartieron por toda Europa; además, el 30 de marzo de 1492 los Reyes Ca­tólicos expulsaron a los judíos de España, lo que provocó una diáspora más de este pue­blo, con movimientos de aproximadamente 400 000 personas que pasaron a otros países.

Pero quizá el factor más importante en la rapidez con que se difundió la sífilis fue la gran relajación en las costumbres sexuales de ese tiempo. Reyes, nobles y altas autori­dades eclesiásticas ponían el ejemplo y el pueblo lo seguía. Francisco I de Francia fue contagiado de sífilis por su amante, "la bella Ferroniére", quien a su vez había sido conta­giada por su marido, quien había adquirido la enfermedad a propósito, para vengarse de esa original manera de los amantes; de acuer­do con la historia, el marido engañado se curó de la sífilis, mientras que "la bella Ferroniére" y Francisco I murieron de ella, este último después de muchos años de intensos sufrimientos.

El obispo de Langres, Guillaume de Poitiers, tenía cuatro hijos que no sólo reconocía públicamente sino que solicitó al rey que los legitimara; lo mismo hizo su hermano, quien era obispo de Troyes, con su propia y nume­rosa prole. En Alemania los campesinos exi­gían que todo nuevo sacerdote que llegara a encargarse de una iglesia trajera a su concubina, para que sus esposas estuvieran seguras. Cornelio Agripa señala: "En nues­tros tiempos el papa Sixto construyó una magnífica casa de prostitución en Roma, donde cada mujer debe pagarle seis centavos semanales, lo que le produce anualmente unos 20 000 ducados." Éste es el mismo papa que construyó la Capilla Sixtina, probablemente financiada con algunos de esos duca­dos; si las cifras de Agripa son correctas, el papa debe haber estado cobrando impuestos a unas 10000 mujeres. Las prostitutas de París se organizaron en una asociación o colegio y se pusieron (obviamente) bajo la protección de santa María Magdalena.

Los baños públicos, tan populares entre los romanos y que habían sido destruidos o clausurados por los cristianos, no porque objetaran el baño en sí sino por la inmorali­dad que promovían, habían vuelto a ponerse de moda y al final del siglo XV florecieron con extraordinario vigor . Como en la Roma imperial, damas y caballeros asistían a estos baños y los compartían, reviviendo también muchos de los vicios romanos. Erasmo de Rotterdam se refiere a estas costumbres cuando dice: "Hace 25 años nada era tan favorecido por la gente como los baños públicos que ahora se encuentran sin calentar y vacíos, porque la nueva enfermedad de la piel nos enseña a que nos abstengamos de usarlos."

Al principio de la epidemia, los sacerdotes proclamaron que era un castigo divino que venía a los pecadores, los astrólogos dijeron que se debía a la confluencia de algunos astros, como Saturno y Marte, mientras que los médicos no supieron qué decir; sin embargo, cuando el modo de transmisión de la enfermedad quedó claro, un devoto médi­co español llamado Juan Almenar escribió que realmente había dos formas de contraer sífilis: la habitual, que afectaba a toda la población excepto a los sacerdotes, y una forma de corrupción peculiar en el aire, a la que estos últimos eran susceptibles. Esta explicación era necesaria dada la gran frecuencia con que la sífilis afectaba a los miembros de la Santa Iglesia.

Una de las descripciones más completas de la sífilis y su tratamiento a principios del siglo XVI fue hecha por Ulrich von Hutten, quien la padeció y aparentemente murió de ella a los 35 años de edad. Otra vez las úlce­ras cutáneas fueron parte prominente del pa­decimiento, para las que von Hutten usaba jugo de limón; el guayaco se tomaba en forma de infusión y el paciente se encerraba en una habitación caliente todos los días, a sudar durante tres o cuatro horas. El enfermo sólo podía hacer dos comidas durante el día, cada una representada por una rebanada de pan sin sal y unas cuantas pasas; este tratamiento duraba 40 días y no estaba exento de peligro, ya que según von Hutten no eran pocos los enfermos que mo­rían por su causa.

Una vez que toda Europa estuvo contami­nada (Henschen señala que en París la ter­cera parte de los habitantes tenían sífilis) la gravedad del padecimiento empezó a cam­biar: la fiebre se hizo menos intensa, las úl­ceras cutáneas menos frecuentes y los dolo­res nocturnos más tolerables; además, cada vez menos gentes parecían morir a causa del "mal francés". En las cortes de Francia, Es­paña e Inglaterra, entre los aristócratas y al­tos dignatarios eclesiásticos, se consideraba como de mal gusto no haber adquirido la nueva enfermedad "galante"; según Erasmo, un noble aún no sifilítico era ignobilis et rusticanus. La sífilis era garantía de que su por­tador era capaz de las aventuras amorosas consideradas como parte del arte de buen vi­vir a mediados del siglo XVI y todo el siglo XVII. Sólo con la Revolución francesa y el triunfo de la burguesía la sífilis se transformó en una enfermedad "secreta"; para entonces ya podía serlo, pues sus manifestaciones ha­bían perdido casi todo su carácter agudo y espectacular y podían ocultarse fácilmente.

Ruy Pérez Tamayo

Nota al pie / Historia de la Medicina Venezolana / II

martes, 13 de diciembre de 2011 | comentarios


1899

Empleada por vez primera la hipnosis en la práctica quirúrgica venezolana, cuando los doctores Luis Razetti y Pablo Acosta Ortiz, en Caracas, efectúan con todo éxito el 26 de febrero una apendicectomía en paciente sometida a anestesia hipnó­tica por el doctor Enrique Meier Flegel

 Según cuenta el doctor Razetti, tratábase de una seño­rita de 28 años que sufría un tercer ataque de apendicitis, muy severo. Preparada la intervención e iniciada la anestesia clorofórmica por los doctores Meir Flegel y Santos Dominici, sobrevinieron dos síncopes respiratorios graves que hicieron necesario prescindir de esa narco­sis. No disponíase allí de ninguna otra y la enferma aun ofreció someterse a la operación sin anestesia. En tan conflictivas circunstancias el doctor Meier Flegel propuso la hipnosis, que aceptada por todos los médicos mencio­nados ("a pesar de que no teníamos absoluta confianza en el éxito", dice el doctor Razetti) y por el doctor Nicanor Guardia, también presente, permitió la intervención con todo éxito, sin que la paciente diera muestras de sufrimiento alguno.

Cabe observar que en este caso no se trató del clásico sueño o trance hipnótico (de suerte que en el transcurso de la operación la paciente pudo conversar con médicos y acompañantes y observar el campo operatorio y parte de sus vísceras), sino de una poderosa sugestión hipnótica  cual fue el "no sentir nada de la cintura hacia aba­jo", El doctor Meier Flegel, médico de la paciente, había establecido con ella un "rapport" de extraordinaria efec­tividad, " hasta el punto de que en más de una ocasión logró fácilmente sugestionarla a distancia, por medio de la comunicación telefónica".

El caso — que causó gran revuelo — es historiado por el doctor Razetti, y a él se refieren también el doctor Salvador Córdoba (a quien el doctor Domínici narró todo con la autoridad de actor y testigo) en su notable Historia de la Anestesia en Venezuela   y el doctor Vicente Peña en su tesis doctoral. Y merece pasar a la historia médica del país no sólo por su importancia intrínseca, sino por haber intervenido en él como acto­res, testigos y relatores primerísimas figuras de la me­dicina venezolana, y hasta por ser el primero (¿y hasta hoy el único?) de su tipo registrado en Venezuela. No tenemos noticias de que antes se haya empleado en Venezuela el hipnotismo en la práctica de nuestros cirujanos”, dice el doctor Razetti

 Dr. Luis Alejandro Angulo Arvelo / Historia de la Medicina en Venezuela

Nota al pie / Historia de la Medicina Venezolana

martes, 6 de diciembre de 2011 | comentarios


El doctor José Otilio Mármol, al utilizar un aparato de rayos X en Maracaibo, viene a ser el médico que inicia la Radiología en Venezuela. En 1899 el doctor Mármol "vio una publicación sobre rayos X" que lo interesó en ello, al punto de importar, y utilizar en Maracaibo, un equipo radiológico. Pocos años después, hacia 1903, el doctor Bernardino Mosque­ra, en Caracas, hizo lo mismo, por todo lo cual se les considera como los dos médicos que iniciaron la Radiología en Venezuela. Debido a esto han sido esta­blecidas las "Jornadas o Conferencias Radiológicas Mármol-Mosquera" con sus nombres.

Sin embargo, el verdadero precursor de la Ra­diología en Venezuela fue el físico y químico doctor A. P. Mora (entonces Director del Laboratorio Nacio­nal de Química), quien seguramente estimulado por las sensacionales noticias del gran descubrimiento de los rayos X por Roentgen en 1895, logró fabricar en abril de 1896, en Caracas, con la colaboración de su ayudante el doctor Guillermo Delgado Palacios, "el primer gene­rador de rayos X" que existió en Venezuela.  El aparato de Mora causó verdadera sensación en- la capital. "Ni las altas esferas oficiales escaparon a la curiosidad —dice Dao— y así vemos cómo el General Joaquín Crespo y Ana Jacinta de Crespo concurren a la observación, y el General Cipriano Castro y Zoila de Castro consignan posteriormente para la historia sendas radiografías de sus manos. En 1897 el doctor Mora hizo venir un aparato de la casa Knott y practicó una ra­diografía a un enfermo del doctor Acosta Ortiz, facili­tando la localización de un proyectil. . ."

La ampolla o generador fabricado por Mora, así como las radiografías de Castro, permanecieron mucho tiempo en poder de la Sociedad Venezolana de Radiología, que en junio de 1978  las puso en manos de la Academia Nacional de Medicina, donde se encuentran hoy.

 Dr. Luis A Angulo-Arvelo / Historia de la Medicina en Venezuela

ENFERMEDADES CONSTANTES: LA GOTA / (AR)

sábado, 9 de julio de 2011 | comentarios

La Gota

Su registro es claro desde los tiempos hipocráticos, o sea en el siglo V a.C. En el Corpus hipocraticum hay reiteradas menciones de la podagra, y lo mismo ocurre en los escritos de Celio Aureliano, quien nos informa que Erasístrato, el famoso medico alejandrino, escribió una monografía sobre la gota, que por desgracia se ha perdido. Plinio, escribiendo en el siglo I d. C., señala que la gota ha aumentado en frecuencia entre los romanos; su contemporáneo, el estoico Seneca (quien no perdía oportunidad de criticar la vida escandalosa y disoluta de la Magna Roma), comenta que la gota afecta por igual a hombres y mujeres, lo que no es de extrañar, porque el sexo femenino imita los excesos del masculino en todos sus detalles. También Galeno dice: “En los tiempos de Hipócrates se vivía con tal moderación que solo unos cuantos sufrían de la podagra, mientras que en nuestros tiempos, en que la sensualidad  ha alcanzado las máximas alturas concebibles, el número de enfermos con gota ha crecido de tal manera que ya no es posible calcularlo.”

La gota continua siendo objeto de comentarios en los siglos siguientes, por Constantino el africano, Paolo de Egina, Alejandro de Tralles, Razes, Albucasim, Avicena y Avenzoar, aunque casi todos son simplemente copias de Galeno.

LA descripción clásica de la gota fue hecha en el siglo XVII por Sydenham, quien anoto minuciosamente la evolución de un caso estudiado durante 40 años: el suyo propio. Con este autor ingles  y con van Swieten la gota se separo definitivamente del reumatismo, aunque adquirió el carácter de “diátesis” y con eso la confusión, en lugar de haberse resuelto,  simplemente se cambio  por otra, que solamente ha empezado a aclararse en nuestros tiempos.

RUY PEREZ TAMAYO. ENFERMEDADES VIEJAS Y ENFERMEDADES NUEVAS pág. 36-37

ENFERMEDADES CONSTANTES: NEOPLASIAS / (AR)

jueves, 7 de julio de 2011 | comentarios


Neoplasias
Entre los padecimientos que han existido desde tiempos remotos, posiblemente anteriores al surgimiento del Homo sapiens, están los tumores. Naturalmente, los que han dejado huellas paleopatologicas son los que afectan el esqueleto, tanto los primarios como los metastasicos. Quizá el más antiguo de todos es un osteoma de cuerpo vertebral, descubierto por Moodie en una vértebra de dinosaurio (Apatosaurus) correspondiente al Mesozoico, o sea de hace 230 a 135 millones de años. En algunos cráneos precolombinos se han descrito crecimientos óseos localizados, como los que ocasionalmente acompañan a los meningiomas, sobre todo a los que tienen un patrón rico en vasos sanguíneos. Hay una estatuilla griega antigua, una imagen votiva, con una representación muy natural de un cáncer de la glándula mamaria; en el papiro de Ebers se menciona el cáncer como una enfermedad que no debe ser tratada por el médico, mientras que en el Ramayana, el libro épico hindú del año 2000 a. C., se señala que el cáncer debe tratarse con hierros calentados al rojo vivo.

Ruy Perez Tamayo.Enfermedades Viejas y Enfermedades Nuevas. pág. 33-34
 
Support : Creating Website | Johny Template | Mas Template
Copyright © 2011. El Prión - All Rights Reserved
Template Created by Creating Website Published by Mas Template
Proudly powered by Blogger